A pesar de sus orígenes milenarios, hoy en día la kombucha se ha convertido en la bebida de moda debido a que muchas celebridades de Hollywood la consumen con regularidad. Entre las las principales razones para incluirla en la alimentación se encuentran sus propiedades antienvejecimiento y su capacidad para fortalecer el sistema inmunológico.

Si quieres descubrir qué es la kombucha y sus beneficios para la salud, no dejes de leer este artículo.

 

¿Qué es la kombucha?

La kombucha es una bebida fermentada de origen asiático, que se elabora a partir de la fermentación de té endulzado (con azúcar) mediante bacterias y hongos específicos.

Los tés más utilizados para preparar esta bebida son el té negro, el té blanco, el té oolong, el té verde y el té rojo (rooibos). Junto con el azúcar, los nutrientes del té son los sustratos del SCOBY (así se denomina el conjunto de microorganismos que lleva a cabo la fermentación) o Colonia Simbiótica de Bacterias y Levaduras.

El resultado final de la fermentación es una bebida efervescente, refrescante y agridulce, con múltiples beneficios para la salud.

¿Por qué la kombucha es saludable si se elabora con azúcar?

Porque el azúcar es el alimento del SCOBY y se transforma en ácidos orgánicos, gas carbónico y alcohol etílico como consecuencia de la fermentación. Por lo tanto, el contenido final de azúcar es reducido.

¿Cuáles son los beneficios para la salud? 

  • Es una bebida baja en calorías y pobre en azúcares, por lo cual puede ser consumida por quienes quieren perder peso.
  • Aporta micronutrientes y elementos traza muy valiosos para la salud. Posee un elevado contenido de ácidos orgánicos, vitaminas del complejo B (incluido el ácido fólico), enzimas, heparina, minerales (potasio, zinc, hierro, cobre) y polifenoles antioxidantes.
  • Tiene propiedades antienvejecimiento gracias a los antioxidantes en su composición, que neutralizan los radicales libres responsables del daño oxidativo a las células.
  • Es un probiótico, esto significa que contiene microorganismos vivos beneficiosos para la salud. Gracias a esto, regulan la función intestinal y fortalecen el sistema inmune.
  • Ayuda a prevenir el estreñimiento debido a que sus ácidos orgánicos estimulan moderadamente la evacuación intestinal.
  • El ácido acético producido durante la fermentación le otorga propiedades antimicrobianas. Se utiliza para tratar la infección por Cándida.
  • Es un reemplazo saludable para bebidas azucaradas y alcohólicas (la kombucha solo contiene entre 0,5% y 1% de alcohol). Se puede combinar con frutas (mango, cítricos, frutos rojos, etc.), hierbas, leches vegetales, etc., para lograr deliciosas combinaciones de sabores.
  • Es depurativa. El ácido glucurónico presente en esta bebida favorece la eliminación de metabolitos tóxicos mediante la orina y las enzimas colaboran con la labor hepática de desintoxicación.
  • Reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que los polifenoles antioxidantes previenen la formación de placas ateroscleróticas en el interior de los vasos sanguíneos.

 

¿Todas las personas pueden beber la kombucha?

 

Cualquier persona que sufra de alguna enfermedad crónica (hepática, renal, diabetes, problemas de coagulación) debe consultar a su médico antes de comenzar a beber la kombucha. La heparina que contiene es anticoagulante y su consumo podría dañar a embarazadas y personas con trastornos de la coagulación.

Está contraindicado su consumo en embarazo, lactancia e infancia porque algunos componentes de esta bebida pueden ser difíciles de asimilar o metabolizar en fetos, bebés y niños muy pequeños.

Las personas inmunosuprimidas tampoco deben tomar esta bebida por su contenido de microorganismos vivos que pueden provocar un daño grave cuando las defensas del organismo no son las adecuadas.

Algunas personas han sufrido algunos efectos adversos tras el consumo de este brebaje fermentado, tales como erupciones cutáneas, diarrea, vómitos, dolor de cabeza, problemas hepáticos y dolores de cabeza.

 

Elaboración de la kombucha

Para elaborar la kombucha, es importante elegir té de buena calidad, preferentemente orgánico. Puede ser en hojas, en hebras o en saquitos. El té debe ser endulzado con azúcar blanco o moreno (sin refinar). No se recomienda utilizar miel pura porque puede tener un efecto bactericida, pero sí se puede combinar en pequeña proporción con azúcar.

Una vez que se elabora la infusión azucarada, se deja reposar durante aproximadamente media hora y se retiran los saquitos o infusor.

La infusión se deja a enfriar a temperatura ambiente y se la coloca en un frasco de vidrio estéril. Luego se añade el líquido iniciador, que es simplemente kombucha de la partida anterior (si es la primera vez que se elabora, se puede comprar el líquido iniciador en una tienda dietética o naturista) y el SCOBY.

El frasco se cubre con un paño limpio y se lo fija con una banda elástica. Se deja fermentar durante diez días (como mínimo) a temperatura ambiente en un lugar aireado y limpio, pero NUNCA en el refrigerador. Cuando la kombucha está lista tiene un sabor agradable, el cual varía según los gustos de cada persona. Las fermentaciones de 2 semanas dan como resultado una bebida más dulce, mientras que las fermentaciones de 3 o 4 semanas producen un brebaje más avinagrado y fuerte.

Se observará un hongo que se forma en la superficie de la kombucha, éste debe ser retirado junto con un poco de líquido y guardado para la elaboración de la próxima partida. El resto de la bebida se guardará en otro frasco o botella de vidrio, ahora sí en el refrigerador.